La aerotermia es una bomba de calor que produce agua caliente y climatiza aprovechando la energía del aire. En Santa Cruz de Tenerife el sistema al que sustituye no es una caldera: es el termo eléctrico. Con Enaro comparas presupuestos reales de instaladores de tu zona, sin coste ni compromiso.
Pedir presupuesto de aerotermia en TenerifeÚltima actualización: 4 de septiembre de 2026
Instalar aerotermia en Tenerife cuesta entre 8.400 € y 12.000 €, aunque ese rango se apoya en solo dos fuentes y ninguna de ellas es un instalador local.
Las dos son Cronoshare, que publica una página de precios específica de Santa Cruz de Tenerife —8.400 € de mínimo, 10.000 € de media y 11.800 € de máximo—, y NOA Soluciones, una empresa instaladora que opera en Canarias y sitúa la instalación residencial completa entre 8.000 € y 16.000 € antes de subvenciones. Lo que publicamos es la intersección razonable de las dos, redondeada, nunca la cifra aislada ni la más favorable de ninguna.
Decimos «con reservas» a propósito. En otras ciudades sostenemos el precio con un instalador de la zona publicando su propia tarifa; aquí no lo hay. La única empresa con dirección física en la isla que encontramos, en Las Chafiras, no publica precios de instalación: solo cita unos 8.000 € de coste de equipo para una bomba de calor de 12 kW en un ejemplo, que sirve para confirmar el orden de magnitud y para nada más.
Hay además un motivo para tanta cautela. Las cifras que circulan para Tenerife van desde poco más de 1.000 € hasta 24.000 €, y esa horquilla no mide desacuerdo: mide cosas distintas. Un termo de bomba de calor que solo hace agua caliente, un equipo suelto, una instalación completa o una vivienda entera con refrescamiento y fotovoltaica son cuatro presupuestos diferentes con el mismo nombre. Por eso cada fila de la tabla dice qué está midiendo, y por eso no desglosamos el rango por potencia ni por tamaño de vivienda: ninguna de las dos fuentes declara qué incluye su precio, e inventar tramos sería darle a esta cifra una precisión que no tiene.
| Fuente | Qué publica | Qué está midiendo |
|---|---|---|
| Cronoshare — página de Santa Cruz de Tenerife | 8.400 € de mínimo, 10.000 € de media y 11.800 € de máximo | Presupuestos de su plataforma de intermediación, en su página específica de la ciudad. No declara qué incluye el precio ni cuántos presupuestos agrega. |
| NOA Soluciones — instalación completa | 8.000 € - 16.000 € antes de subvenciones | Instalación residencial completa. Es una empresa con oficinas verificables en Toledo y Madrid que opera en Canarias, no un instalador con dirección en la isla. |
| NOA Soluciones — otro alcance | 3.000 € - 5.000 € | Sustitución de un termo o calentador. NO entra en el rango de arriba: es otra instalación, mucho más pequeña. Se incluye aquí precisamente para que no se confunda con la anterior. |
| Green Group Canarias | Unos 8.000 € para una bomba de calor de 12 kW | Coste del equipo en un ejemplo, no precio instalado. Única fuente con dirección física en la isla, pero no publica tarifa de instalación. |
Rellenas un único formulario, los instaladores de tu zona preparan su presupuesto sin tener tu teléfono, y solo el que elijas acaba recibiendo tu contacto.
Lo normal cuando dejas tu número en tres webs es que lo primero que llegue sean tres llamadas y lo último, si llega, una cifra. Aquí el orden está invertido a propósito: las ofertas llegan comparadas, y el contacto se libera al final y solo al ganador.
Lo que no vamos a hacer es decirte cuál es «la mejor empresa» de tu zona. Sin ver tu vivienda, un ranking así es una opinión con un patrocinador detrás; lo útil es que compares ofertas reales hechas sobre tus mismos datos.
Un solo formulario con los datos de tu vivienda y lo que quieres hacer. No hay que repetirlo en cada web.
Reciben lo que necesitan para presupuestar, pero no tu teléfono ni tu email. Suben su propuesta a la plataforma.
Un único correo con un enlace propio, y las propuestas unas al lado de otras en vez de sueltas y en tres formatos distintos.
El instalador que elijas recibe tu contacto. Los que no elijas no lo reciben en ningún momento.
Antes de pedirlo, la calculadora de aerotermia estima potencia orientativa, inversión y ahorro con los datos de tu vivienda. Léela sabiendo lo que explicamos unos apartados más abajo: para una vivienda de la costa de esta isla nuestro modelo térmico trabaja con datos de respaldo, no con datos propios de la zona α3.
Y hay tres cosas que aquí conviene que cada presupuesto conteste por escrito, porque son las que después se convierten en discusión:
En la costa de Tenerife el invierno de diseño es de 14,6 °C: lo que una aerotermia resuelve aquí es el agua caliente, no la calefacción.
Esa cifra es la temperatura exterior de proyecto que fija el CTE para Santa Cruz de Tenerife, prácticamente al nivel del mar y con percentil 99. Para hacerse una idea de lo que significa, la misma cifra en Barcelona es de 2,7 °C. Un sistema pensado para pelear contra el frío no tiene mucho que hacer en la costa de esta isla, y una página que te vendiera «ahorra en calefacción» estaría diciéndote algo cierto en general y falso aquí.
El parque de vivienda apunta al mismo sitio. Un estudio de idealista sobre los pisos anunciados en su portal durante el segundo semestre de 2024 sitúa en torno al 90 % las viviendas sin ningún sistema de calefacción en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, frente a un 24 % de media española. No es un dato del INE ni del censo, así que lo damos por lo que es: la dirección es sólida —Canarias es con diferencia la comunidad con menos calefacción—, la cifra exacta no tiene rango de estadística oficial.
Y hay una fuente independiente que llega por el otro extremo. Un estudio del Joint Research Centre de la Comisión Europea (Della Valle et al., 2025), que conocemos por la cobertura de prensa y no hemos leído en el original, sitúa a Canarias en la puntuación máxima del Índice de Brecha en Rendimiento Energético y describe un parque construido en su mayoría antes de 2006, sin aislamiento térmico adecuado. Lo relevante para esta página es qué demanda identifica como no satisfecha: la de refrigeración en las estaciones cálidas, no la de calefacción.
Lo que no vas a encontrar aquí es un porcentaje de cuánto pesa el agua caliente en la factura de un hogar canario. No existe: el estudio del IDAE que reparte el consumo doméstico por usos no lo desglosa por comunidad autónoma, y el anuario energético de Canarias tampoco lo trae. Preferimos decirlo a inventar un número redondo.
Santa Cruz de Tenerife es zona climática α3 según el CTE vigente, una letra que solo existe en Canarias y que no aparecía en el Código Técnico hasta 2013.
La zona alfa se introdujo en la revisión del DB-HE de 2013 para las localidades canarias situadas por debajo de unos 350 metros de altitud. Antes de eso la capital se clasificaba como A3, y muchas fichas municipales y calculadoras siguen diciendo A3 hoy: no están inventando nada, están usando la clasificación anterior. Publicamos α3 porque es lo que dice la norma vigente, y dejamos escrita la discrepancia en vez de esconderla.
La altitud manda aquí más que la distancia. La provincia recorre una escalera completa de zonas climáticas conforme se sube: α3 en la cota más baja, y después A2, B2 y C2 — el propio CTE pone como ejemplo una vivienda a 500 metros de altitud en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y la sitúa en A2. Dos viviendas separadas por veinte minutos de coche pueden necesitar equipos distintos, y ese es un matiz que ninguna página que hable de «Tenerife» en bloque puede permitirse ignorar.
Y ahora la parte incómoda, que preferimos contar nosotros antes de que la descubras usando la herramienta:

La ordenanza municipal de ruidos fija 55 dBA de día y 45 de noche medidos a un metro de la unidad exterior, y obliga a montarla sobre antivibratorios.
Es una diferencia real: no en todas las ciudades hemos podido encontrar una cifra municipal propia aplicable a un equipo de climatización. Aquí la ordenanza no solo da números, sino que nombra expresamente las instalaciones de acondicionamiento de aire y, en su artículo 10.4, llega a citar literalmente el «arranque de compresores» como ruido impulsivo esporádico, prohibiendo la actividad cuando el pico supere en 15 dBA el nivel sonoro de fondo. Está escrita pensando justo en el aparato que vas a instalar.
Con un matiz que preferimos poner por delante: ese texto es viejo. Deroga la ordenanza de ruidos de 1985 y sus sanciones van en importes convertidos de pesetas —60,10 € las leves, 90,15 € las graves—, lo que lo sitúa a mediados de los noventa. En marzo de 2018 el propio Ayuntamiento anunció que ultimaba una ordenanza nueva «después de 23 años», con umbrales distintos de los que siguen publicados. No hemos podido confirmar que llegara a aprobarse: lo que la sede electrónica publica hoy como vigente es el texto antiguo. Confírmalo con el Ayuntamiento antes de encargar la instalación.
Sobre el permiso, lo honesto es decir hasta dónde llegamos. No hemos podido determinar con fuente primaria si instalar una aerotermia en una vivienda existente va por licencia urbanística, por declaración responsable o por comunicación previa: la ficha del procedimiento distingue los tres regímenes pero no publica qué actuación entra en cada uno. Lo que sí está confirmado es que el ICIO se devenga en los tres casos por igual, al tipo del 1,8 % sobre el coste de ejecución material, y que el valor del propio equipo queda fuera de su base imponible por el artículo 5.2 — en una aerotermia, justo la partida más grande. Para tu caso concreto, la Gerencia de Urbanismo atiende en el 922 013 101.
Y sobre la comunidad de vecinos, aquí no hay nada excepcional que contar: en Canarias rige la Ley de Propiedad Horizontal estatal, la misma que en Madrid o en Valencia. Si la instalación toca elementos comunes, hace falta acuerdo de junta. Lo que sí es propio de esta ciudad son las cifras de la tabla:
| Qué exige la ordenanza | Cifra | Artículo |
|---|---|---|
| Emisión al exterior en zona residencial, de 8:00 a 22:00 | 55 dBA medidos a 1 m de la unidad | 7.1 |
| Emisión al exterior en zona residencial, de 22:00 a 8:00 | 45 dBA medidos a 1 m de la unidad | 7.1 |
| Ruido transmitido al interior de viviendas por la noche | 30 dBA en conjunto | 10.4 |
| Ruido impulsivo esporádico, con el «arranque de compresores» citado literalmente | Prohibido si el Lmáx supera en 15 dBA el nivel de fondo | 10.4 |
| Separación mínima a muros perimetrales y forjados | 0,70 metros | 13.5 |
| Separación mínima a elementos medianeros | 1 metro | 13.5 |
| Anclaje directo en paredes medianeras, techos o forjados de separación | Prohibido; obligatorio interponer antivibratorios | 13.2 y 13.3 |
| Vibraciones transmitidas a viviendas colindantes | 3 Pals como máximo | 12 |

El salitre ataca las aletas de aluminio y los tubos de cobre de la unidad exterior, así que cerca del mar el tratamiento anticorrosión deja de ser un extra.
No es folclore isleño: la corrosividad atmosférica está normalizada. La norma ISO 9223 clasifica los ambientes según la deposición de cloruros y la variación anual de humedad, y las atmósferas marinas próximas a la línea de costa caen en las categorías más agresivas. Y una unidad exterior es, precisamente, un intercambiador metálico a la intemperie con un ventilador moviendo aire salino a través de él todo el año.
Un instalador que opera en Canarias lo resume en dos consecuencias prácticas: que en zonas costeras la revisión periódica no es opcional, porque la salinidad obliga a una limpieza específica del intercambiador exterior, y que por debajo de uno o dos kilómetros de la costa emplean series con tratamiento anticorrosión específico. Ese umbral de uno o dos kilómetros es su criterio comercial, no un límite normativo, y así lo damos.
Lo que no vamos a hacer es decirte qué marca comprar. Este proyecto no evalúa producto ni instaladores, así que una lista de modelos sería una recomendación que no podemos sostener. Lo que sí puedes hacer es llevar estas preguntas a cada presupuesto:

Hoy no hay ninguna convocatoria del Gobierno de Canarias abierta para aerotermia, y la bonificación del 90 % del ICIO de Santa Cruz tampoco la alcanza.
Lo primero lo verificamos en la sede electrónica oficial, trámite a trámite. Hay dos que a primera vista parecen vivos hasta el 31 de diciembre de 2026 —el de despliegue e integración de energías renovables térmicas y el de incentivos al autoconsumo y sistemas térmicos renovables—, pero los dos advierten en su propia ficha que ese plazo está abierto únicamente para presentar documentación de justificación de subvenciones ya concedidas. El tercero, el cofinanciado con FEDER, figura como cerrado y pendiente de convocatoria. Es la misma situación que ya documentamos en Cataluña: plazos de justificación vivos, plazos de solicitud cerrados.
Verás circular otras cifras: porcentajes de programas estatales, importes fijos por vivienda, ayudas por sustituir un termo antiguo, deducciones de IRPF. No las reproducimos, ni siquiera para desmentirlas: ninguna aparece en la sede del Gobierno de Canarias y no hemos podido confirmarlas en fuente oficial. Alguna de esas páginas incluso confunde el certificado de eficiencia energética con los certificados de ahorro energético, que son cosas distintas.
Y luego está el ICIO, que es donde encontramos lo más útil de toda esta investigación, aunque sea una mala noticia:
Una bomba de calor entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume; un termo de resistencia entrega algo menos de una. Ahí está la diferencia.
Ese cociente es el COP, y su promedio a lo largo del año el SCOP. Cómo se miden y qué umbral hace falta para que un equipo aire-agua se considere renovable está desarrollado en aerotermia, y la metodología de precio y amortización, en cuánto cuesta instalar aerotermia. Lo que importa aquí es cuál es la referencia a batir: una resistencia eléctrica, no una caldera de gas. Y una resistencia es el rival más cómodo que puede tocarle a una bomba de calor.
Lo que no vamos a hacer es traducirlo a un porcentaje de ahorro. Para eso haría falta saber cuánto pesa el agua caliente en el consumo de un hogar canario, y ese reparto no está publicado por comunidad autónoma. Cualquier porcentaje redondo que leas por ahí —un 60 %, un 75 %— es una promesa sin reparto de consumo detrás.
Queda una trampa muy fácil en la que caer aquí: pensar que en Canarias, donde generar electricidad cuesta bastante más que en la península, un sistema que funciona con electricidad compensa menos. No es así, y la razón es que el consumidor canario no paga ese sobrecoste. El Estado compensa los extracostes de los sistemas eléctricos no peninsulares precisamente para que, por cohesión territorial, el precio de la electricidad sea el mismo en toda España. Así que ni compensa más ni compensa menos por el precio de la luz: la cuenta se hace con la misma tarifa que en cualquier otra provincia.
En la costa de Tenerife la instalación se plantea casi siempre para agua caliente y refrigeración, así que los emisores de calefacción rara vez son la decisión que más pesa.
Arriba es otra historia. La escalera de zonas climáticas de la provincia —α3 en la cota baja, y después A2, B2 y C2 según se gana altura— no es una curiosidad administrativa: describe viviendas con demanda de calefacción real en el norte y en las medianías. Un instalador que trabaja en las islas lo cuenta así, con suelo radiante o radiadores de baja temperatura trabajando en torno a 45-50 °C. Es su experiencia declarada, no una medición nuestra, pero encaja con lo que dice la propia clasificación del CTE.
Si tu vivienda está en esa parte de la isla, la comparación completa entre las dos vías está en aerotermia con radiadores o suelo radiante, y cómo funciona y qué cuesta el sistema por su cuenta, en suelo radiante.
La aerotermia consume electricidad y aquí la irradiación va de 3,3 kWh/m² en diciembre a 7,9 en julio, así que autoproducir esa electricidad es una opción seria.
Cada una resuelve algo distinto y se dimensiona por su cuenta, aunque muchas viviendas acaben valorando las dos a la vez. El punto de partida del lado fotovoltaico es placas solares, y la cuenta conjunta está en aerotermia con placas solares o, con tus propios datos, en la calculadora de aerotermia con placas solares.
Hay además un detalle fiscal que ya ha salido más arriba y que aquí juega a favor: la bonificación del 90 % del ICIO de Santa Cruz de Tenerife, que deja fuera a la aerotermia, sí describe el aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía solar. Si vas a hacer las dos cosas a la vez, merece la pena preguntar en el Ayuntamiento cómo se separan las partidas en la autoliquidación antes de presentarla, no después.
En esta isla hay además un dato que cambia el cálculo y que medimos nosotros: entre Santa Cruz y Puerto de la Cruz, a menos de treinta kilómetros, hay un 23,6 % de diferencia de irradiación. Está en placas solares en Tenerife, con las seis coordenadas y el control que descarta que sea la sombra del Teide.
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Entre 8.400 € y 12.000 €, con una reserva que preferimos decir por delante: ese rango sale de solo dos fuentes —una plataforma de presupuestos con página específica de Santa Cruz de Tenerife y una empresa instaladora peninsular que opera en Canarias— y ninguna de las dos es un instalador con dirección física en la isla publicando su tarifa. Tampoco declaran con precisión qué incluye el precio, así que no lo desglosamos por potencia ni por tamaño de vivienda. Cuidado además con las cifras sueltas que circulan: van desde poco más de 1.000 € hasta 24.000 € porque miden cosas distintas (un termo de bomba de calor, un equipo suelto, una instalación completa o una vivienda entera con refrescamiento y fotovoltaica).
No existe una cifra única, y en Canarias menos todavía. El gasto mensual depende del agua caliente que consuma tu vivienda, de si el equipo también refrigera, de su rendimiento real (el SCOP) y de la tarifa eléctrica que tengas contratada. No publicamos una media porque no tenemos datos reales de consumo de viviendas de Tenerife con aerotermia, y porque el reparto del consumo doméstico por usos no está publicado por comunidad autónoma. La calculadora estima estos valores con los datos concretos de tu vivienda, con el límite que explicamos en la página: para una vivienda de la costa trabaja con datos de respaldo de la zona A, no con datos propios de la zona α3.
Depende de lo que sustituyas, y aquí lo habitual es un termo eléctrico de resistencia. Una resistencia convierte cada kWh de electricidad en algo menos de un kWh de calor, mientras que una bomba de calor entrega varias unidades de calor por cada unidad eléctrica consumida: ahí está el margen. Lo que no vamos a darte es un porcentaje. Para calcularlo haría falta saber cuánto pesa el agua caliente en la factura de un hogar canario, y ese reparto no está publicado por comunidad autónoma. Cualquier porcentaje redondo que leas —un 60 %, un 75 %— es una promesa sin ese dato detrás.
Consume electricidad, sí, pero la usa para mover calor en vez de para generarlo por resistencia, que es lo que la hace eficiente. Y conviene desactivar una idea muy extendida en las islas: aunque generar electricidad en Canarias cuesta bastante más que en la península, el consumidor canario no paga ese sobrecoste — el Estado compensa los extracostes de los sistemas eléctricos no peninsulares para que el precio sea el mismo en toda España. Así que ni compensa más ni compensa menos aquí por el precio de la luz.
Compensa antes cuanto más cara sea la energía que sustituyes, y en esta isla lo que suele haber es un termo eléctrico de resistencia, que es la referencia más fácil de batir para una bomba de calor. Compensa también si además quieres refrigeración en verano, porque el mismo equipo puede darla si la instalación se plantea para ello desde el principio. Lo que casi nunca es un argumento aquí, al menos en la costa, es la calefacción: el invierno de diseño es de 14,6 °C. En el norte y en las medianías, donde la clasificación climática sube a A2, B2 o C2, la calefacción sí vuelve a la ecuación.
No lo hemos verificado y no vamos a afirmarlo. Lo que sí podemos explicar es en qué se diferencian las dos tecnologías: la aerotermia toma la energía del aire exterior con una unidad a la intemperie, mientras que la geotermia la toma del subsuelo, lo que exige una captación enterrada —sondeos o colectores— además del equipo. No hemos consultado ninguna fuente sobre disponibilidad, permisos ni proyectos geotérmicos residenciales en las islas, así que preferimos decir que no lo sabemos a rellenar el hueco.
No publicamos esa comparación porque no hemos verificado ningún precio de geotermia en Canarias, y dar una cifra sin fuente sería exactamente lo que esta página evita. Lo único que podemos señalar es de dónde vendría la diferencia: la geotermia añade a la instalación una captación enterrada que la aerotermia no necesita. Si estás valorando las dos, pide presupuestos de ambas y compara qué incluye cada uno; para la parte de aerotermia, el rango local verificado está más arriba en esta página.
Ninguna abierta a nuevas solicitudes, verificado trámite a trámite en la sede electrónica del Gobierno de Canarias. Dos programas figuran con plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 —energías renovables térmicas e incentivos al autoconsumo y sistemas térmicos renovables—, pero su propia ficha advierte de que ese plazo es únicamente para presentar documentación de justificación de subvenciones ya concedidas; el tercero, cofinanciado con FEDER, está cerrado y pendiente de convocatoria. Y una advertencia importante: la bonificación municipal del 90 % del ICIO de Santa Cruz de Tenerife tampoco cubre la aerotermia, aunque varias webs del sector lo insinúen. Circulan además porcentajes y importes concretos en webs del sector que no hemos encontrado en ninguna fuente oficial, así que no los reproducimos ni siquiera para desmentirlos.
No hemos hecho para solar la misma verificación que para aerotermia, así que no publicamos cifras. Lo que sí verificamos, y es útil si te lo estás planteando, es un detalle municipal: la bonificación del 90 % en el ICIO de Santa Cruz de Tenerife (artículo 7 bis.2 de su ordenanza fiscal) es «de aplicación exclusivamente para la partida de aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía solar» y exige colectores homologados en las instalaciones de producción de calor. Es decir, deja fuera a la aerotermia pero describe precisamente una instalación solar. Es una bonificación rogada: hay que pedirla al presentar la autoliquidación.
Tres, y ninguna genérica. La primera es el salitre: cerca del mar la unidad exterior sufre corrosión en las aletas de aluminio y los tubos de cobre, así que hay que exigir tratamiento anticorrosión declarado por el fabricante y un mantenimiento específico del intercambiador. La segunda es la ubicación: la ordenanza municipal de Santa Cruz de Tenerife exige antivibratorios, prohíbe el anclaje directo a medianeras y fija 0,70 m de separación a muros perimetrales y 1 m a elementos medianeros, lo que en un balcón pequeño condiciona bastante. Y la tercera es la de siempre: la inversión inicial es mayor que la de sustituir un termo eléctrico por otro termo eléctrico, y aquí no hay ninguna convocatoria autonómica abierta que ayude a cubrirla.
Los más habituales no vienen del equipo, sino de tres decisiones previas. Un dimensionamiento incorrecto, por calcular la potencia sin tener en cuenta la vivienda real. Una ubicación de la unidad exterior sin apoyos antivibración adecuados, que en un edificio de vecinos acaba en queja — la ordenanza de esta ciudad llega a nombrar el «arranque de compresores» como ruido impulsivo. Y la falta de mantenimiento: el del circuito de refrigerante lo exige el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados y debe hacerlo personal certificado, y en la costa canaria hay que añadirle la limpieza específica del intercambiador exterior por la salinidad.
Un equipo aire-agua puede dar refrigeración además de agua caliente, pero solo si la instalación se plantea para ello desde el principio: hace falta preverlo en el circuito y en los emisores, y encarece el presupuesto. Merece la pena preguntarlo aquí más que en ninguna otra parte. Las seis búsquedas que Google asocia a «aerotermia Tenerife» son todas de aire acondicionado y climatización, y el estudio del Joint Research Centre que analiza la vulnerabilidad energética de Canarias señala precisamente la refrigeración —no la calefacción— como la demanda que las viviendas de las islas no tienen cubierta, que conocemos por prensa y no hemos leído en el original. La temperatura de diseño de verano de la capital es de 30 °C.
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