La aerotermia es una bomba de calor que no genera calor: lo extrae del aire exterior y lo traslada a tu vivienda para calefacción, agua caliente y refrigeración.
El IDAE lo explica con un ejemplo que ilustra bien el orden de magnitud: de cada 4 kW térmicos que llegan a la vivienda, 1 kW procede de la red eléctrica y 3 kW proceden del aire exterior. Es un ejemplo, no un rendimiento garantizado — cuánto rinde el tuyo depende de tu zona climática, de tu emisor y del equipo, y en esta página te contamos exactamente de qué depende y con qué fuente lo decimos.
Esto es el punto de entrada del vertical: qué hace y qué no hace un equipo, qué significan el COP y el SCOP, por qué la zona climática cambia la potencia que necesitas, qué mantenimiento exige la ley de verdad y qué ayudas siguen vigentes. Cuando quieras cifras cerradas, Enaro no instala: los instaladores suben su presupuesto a la plataforma y tú comparas.
Última actualización: 4 de septiembre de 2026
Lo que quizá venías buscando
Una bomba de calor no fabrica calor: lo traslada. Extrae energía del aire exterior con un gas refrigerante en ciclo cerrado y la entrega dentro de la vivienda.
El IDAE la define como «una máquina térmica que, utilizando un gas refrigerante en un ciclo termodinámico cerrado, transfiere calor de un entorno natural como el aire, el agua o la tierra, a un edificio [...] invirtiendo el flujo natural del calor, de modo que fluya de una temperatura más baja a una más alta». Esa inversión es todo el truco, y el compresor que la empuja es lo único que se paga en electricidad.
De ahí sale el número que llama la atención: el propio IDAE ilustra que «de cada 4 kW térmicos aportados a la vivienda, solo 1 kW procede de la red eléctrica, mientras que 3 kW proceden del aire exterior». Es un ejemplo del organismo público, no un rendimiento certificado para tu equipo — no es el «400 % de rendimiento» que circula por ahí como propiedad fija de la tecnología. El contraste que sí es ley física está en el otro lado: una resistencia convierte un kilovatio-hora de electricidad en un kilovatio-hora de calor, ni más ni menos.

El COP es una foto en un punto de ensayo; el SCOP es la película de todo el invierno. El SCOP representa el consumo real de una temporada.
El COP mide el rendimiento instantáneo en un punto de ensayo (UNE-EN 14511); el SCOP se ensaya según la UNE-EN 14825 y recoge toda la temporada. Comparar equipos por COP puede llevar a error.
Un mismo equipo declara dos SCOP distintos porque la norma obliga a certificar a regímenes concretos de temperatura del agua: W35 y W55 no son etiquetas comerciales, son 35 y 55 °C. En la ficha del Warmium P130 V1 (29/08/2026) eso son 4,72 frente a 3,37 — un 29 % menos por calentar el agua 20 °C más.
En la práctica, nuestra calculadora devuelve valores de SCOP entre 2,59 y 4,60 según zona climática y emisor: el mínimo es zona E con radiadores convencionales, el máximo zona A con suelo radiante. No existe ninguna tabla oficial de SCOP por zona climática española, así que la base por zona de nuestro motor es un supuesto documentado y el factor por emisor una aproximación sobre esa ficha real. No es un valor certificado y no lo presentamos como tal.
Ese mínimo tiene una lectura que casi nadie publica: una bomba de calor solo cuenta como aportación de energía renovable si su rendimiento medio estacional (SPF) supera 2,5, umbral del Anexo VII de la Directiva (UE) 2018/2001 y la Decisión 2013/114/UE que adoptan el RITE y el CTE DB-HE4. Nuestro 2,59 queda apenas por encima: zona fría más radiadores convencionales antiguos es el escenario que conviene comprobar con números antes de firmar.
| Indicador | Qué mide | Norma de ensayo | Cuándo mirarlo |
|---|---|---|---|
| COP | Rendimiento instantáneo en calefacción, en un punto de ensayo | UNE-EN 14511 | Solo compara equipos en condiciones idénticas |
| SCOP | Rendimiento estacional en calefacción, toda la temporada | UNE-EN 14825 | El dato que se parece a tu factura de invierno |
| EER | Rendimiento instantáneo en refrigeración | UNE-EN 14511 | El COP cuando el equipo da frío |
| SEER | Rendimiento estacional en refrigeración | UNE-EN 14825 | El SCOP de la temporada de verano |
| SPF | Rendimiento medio estacional de la instalación completa | Directiva (UE) 2018/2001, Anexo VII, y Decisión 2013/114/UE | Por encima de 2,5 cuenta como energía renovable |
No todos los equipos hacen las tres cosas. Hay bombas de calor solo de calefacción, reversibles que además refrigeran, y multitarea que producen también agua caliente sanitaria (ACS) con un acumulador, integrado en la unidad interior o acoplado aparte.
Hay una limitación operativa que casi ninguna página del sector cuenta, y conviene saberla antes de imaginarse una casa que hace las tres cosas a la vez. En palabras del IDAE: «normalmente los servicios nunca son simultáneos [...] sino que se suele priorizar el cubrir la demanda de ACS frente al resto de demandas posibles». Cuando el equipo calienta el depósito de agua caliente, no está calentando la casa; dar varias temperaturas a la vez exige separador hidráulico o, mejor, depósito de inercia.
Añadir agua caliente cambia además el rendimiento: se calcula a 60 °C de referencia frente a los 35-45 °C de un circuito de baja temperatura, y como el rendimiento cae al subir la temperatura del agua, producir ACS penaliza el SCOP del conjunto. Ese 60 °C de referencia es el origen de uno de los malentendidos más repetidos del sector, y es lo que desmonta el bloque siguiente.
¿Qué depósito de agua caliente necesita tu casa? Con la demanda de referencia del CTE DB-HE4 —28 litros por persona y día a 60 °C— una familia de cuatro personas consume unos 112 litros diarios, y el rango habitual que documenta el IDAE, de 100 a 300 litros por vivienda, cubre ese caso holgadamente: un acumulador de 200 litros es la talla que suele aparecer en un presupuesto para cuatro personas. Es una referencia de cálculo, no una prescripción: el volumen final lo fija el instalador según cuántas duchas coinciden en la hora punta, no según los litros del día entero, y por eso dos viviendas con el mismo número de habitantes pueden acabar con depósitos distintos. Pídelo por escrito en el presupuesto junto a la potencia, porque cambiarlo después es cambiar de máquina.
El Real Decreto 487/2022 exige 60 °C en los acumuladores, pero su artículo 3.2 excluye los edificios de uso exclusivo de vivienda: en un piso, esa obligación no aplica.
Merece la pena leerlo despacio, porque varias páginas del sector afirman justo lo contrario. El RD 487/2022, que fija los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, sí exige literalmente en su Anexo III «asegurar, en toda el agua almacenada en los acumuladores de agua caliente finales, es decir, inmediatamente anteriores a consumo, una temperatura homogénea y mínima de 60 ºC». Pero antes de llegar ahí, el artículo 3.2 deja fuera de su ámbito de aplicación «las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre y cuando no afecten al ambiente exterior de estos edificios». El requisito existe; el destinatario no es tu casa.
Entonces, ¿de dónde salen los 60 °C que aparecen en cualquier cálculo de agua caliente de una vivienda, incluido el nuestro? Del CTE DB-HE4, Anejo F, que fija una demanda de referencia de 28 litros por persona y día a 60 °C para uso residencial privado. Es una temperatura de referencia de cálculo —la base sobre la que se estima cuánta energía hace falta—, no una obligación sanitaria impuesta a un chalet o a un piso.
Que la obligación legal no aplique no significa que la temperatura dé igual, y sería deshonesto insinuarlo. Sigue habiendo criterio técnico de diseño detrás de la temperatura de acumulación, y esa decisión la toma el instalador con tu equipo delante. Lo que cambia es la conversación: pasa de «la ley me obliga» a «qué me conviene», y ahí sí entra el dato del bloque anterior — cuanto más caliente tenga que poner el agua la bomba de calor, peor rinde.
Un último matiz que no se puede convertir en absoluto: la exclusión es para edificios de uso EXCLUSIVO de vivienda y siempre que la instalación no afecte al ambiente exterior. Un edificio mixto o una instalación que sí afecte al exterior puede quedar dentro del ámbito del real decreto, y ahí la respuesta corta deja de valer.

El consumo no sale de una regla de vatios por metro cuadrado. Depende del salto térmico, del aislamiento, del emisor, de la zona climática y de la ventilación.
Nuestro modelo calcula las pérdidas reales de la envolvente, elemento a elemento, y el aislamiento se pregunta como periodo constructivo en vez de como una etiqueta de «malo, medio o bueno» — así se traduce a transmitancias con una norma concreta detrás y no con una impresión. La tabla de abajo lleva una columna que casi ninguna guía del sector publica: qué es dato normativo y qué es supuesto documentado. No tienen el mismo valor probatorio aunque entren en la misma fórmula.
Con todo, y esto no es un descargo de relleno: el método normativo completo es la UNE-EN 12831-1:2019, que exige un cálculo de envolvente por vivienda. Nuestro modelo es una aproximación a ese método con los datos que alguien puede aportar en un formulario, nunca un cálculo de carga certificado. El dimensionado definitivo lo firma un técnico sobre tu vivienda.
| Variable | Por qué manda | De dónde sale el dato | Naturaleza |
|---|---|---|---|
| Salto térmico | La potencia es proporcional a él | 21 °C interiores del RITE (IT 1.1.4.1.2); exterior de diseño de la UNE 100014:2004, percentil 99,6 % | Normativo |
| Aislamiento (periodo constructivo) | Fija la transmitancia de la envolvente | CTE DB-HE1 2022 (tras 2013); CTE DB-HE1 de 2006, zona a zona (2006-2013); NBE-CT-79 (1979-2006) | Normativo |
| Aislamiento anterior a 1979 | No existía norma que fijara transmitancias | Valor medido del parque edificado español (1,62 ± 0,05 W/m²K en muro) | Medición, no norma |
| Emisor | Fija la temperatura de impulsión y con ella el SCOP | Puntos W35/W45/W55 del etiquetado europeo más una ficha real de fabricante | Aproximación de ingeniería |
| Zona climática | Fija las horas de calefacción anuales | Ficha RES220 del catálogo CAE del MITECO, derivada del programa «Frecuencias» del IDAE | Oficial |
| Ventilación e infiltración | Segunda vía de pérdida, tras la transmisión | CTE DB-HS3 (12/24/33 l/s según dormitorios); constante del aire 0,34 Wh/m³K | Normativo; la infiltración por época es un supuesto |
| Puentes térmicos | Pesan más cuanto mejor aislado está el resto | Suplemento del 10 % (antes de 1979) al 25 % (tras 2013) sobre la transmisión | Supuesto, no un cálculo de ψ·L |
Compensa, pero menos de lo que promete el sector: las placas cubren entre el 44 % y el 48 % de la electricidad que consume la bomba de calor al año, no la mayoría.
El motivo es de calendario, no de tamaño de la instalación. Una bomba de calor concentra su consumo en diciembre, enero y febrero —entre el 49 % y el 62 % de la calefacción del año— y esos son justo los meses en que una cubierta produce menos: entre el 17 % y el 21 % de su generación anual. Es un desfase de casi tres a uno, y lo medimos en cuatro ciudades de zonas climáticas distintas para comprobar que no era un caso particular.
Eso no significa que no merezca la pena; significa que la cuenta hay que hacerla con el número correcto. La mayoría de las cifras que circulan reparten la calefacción a partes iguales entre los doce meses, y así el autoconsumo sale entre un 18 % y un 23 % más alto de lo que va a ser.
Cómo se llega a esas cifras, qué límites tiene el método, cuánto cuesta poner las dos y por qué una batería no arregla un desfase de meses están en placas solares y aerotermia. Si ya quieres los números de tu vivienda, la calculadora de aerotermia con placas solares los estima con tu consumo y tu cubierta.
El Apéndice B del CTE DB-HE tabula dieciséis códigos de zona climática peninsulares y cuatro canarios. No son doce ni quince, como repiten muchas páginas del sector.
La letra es la severidad climática de invierno y el número la de verano. «Severidad climática» tiene definición literal en el Código Técnico: «cociente entre la demanda energética de un edificio en una localidad y la correspondiente al mismo edificio en una localidad de referencia [...] se ha tomado Madrid como localidad de referencia, siendo, por tanto, su severidad climática la unidad». Todo se mide contra Madrid.
Un detalle práctico que sorprende: la zona no la determina el nombre del municipio, sino la capital de provincia y la altitud —«para cada provincia, se tomará el clima correspondiente a la condición con la menor cota de comparación»—, así que dos pueblos de la misma provincia pueden estar en zonas distintas.
Importa porque la zona fija las horas de calefacción anuales y el salto térmico con los que se calcula la demanda: la misma vivienda de 100 m² no necesita la misma potencia en zona B que en zona E. Nuestra calculadora detecta la zona para unas 48 ciudades verificadas y trabaja con doce de las veinte tabuladas; excluye a propósito Oviedo y Donostia/San Sebastián porque dos fuentes independientes las sitúan en zonas distintas y no hemos resuelto el conflicto contra el documento oficial. Preferimos decirlo antes que afirmar que cubrimos toda España.
Y la letra tampoco lo dice todo dentro de una misma zona. Zaragoza y Madrid comparten etiqueta —las dos son D3— pero no comparten exigencia: Zaragoza está 449 m más baja y aun así tiene el invierno de diseño más frío (−1,2 °C frente a 0,3 °C) y el verano más caluroso (34,4 °C frente a 33,6 °C), con una amplitud de 35,6 °C frente a 33,3 °C. Es el mejor ejemplo de que la zona climática sirve para dimensionar, no para dar por hecho que dos ciudades con el mismo código necesitan lo mismo. Lo desarrollamos, junto con la bonificación municipal que allí sí se aplica a la aerotermia y la que no, en aerotermia en Zaragoza.
Esos cuatro códigos canarios no son una nota al pie: cambian el argumento entero. La zona α la creó la revisión del DB-HE de 2013 para las localidades canarias de cota baja, y describe el clima más suave de España — en Santa Cruz de Tenerife la temperatura de diseño de invierno ronda los 14,6 °C. Ahí la aerotermia deja de competir con una caldera, porque casi no hay calefacción que sustituir, y pasa a competir con el termo eléctrico por el agua caliente. Lo desarrollamos, con la ordenanza de ruido de la ciudad, el salitre de la costa y el límite que nuestra propia calculadora tiene en esa zona, en aerotermia en Tenerife. El caso más claro de que la zona no se deduce de la provincia lo tenemos medido en Mallorca: la misma isla tiene dos zonas climáticas distintas, y la potencia que necesita una vivienda cambia según en cuál esté.
| Qué | Valores | Cuántos |
|---|---|---|
| Códigos de zona tabulados en la Península (tabla B.1) | A4, A3, A2, A1, B4, B3, B2, B1, C4, C3, C2, C1, D3, D2, D1, E1 | 16 |
| Códigos de zona tabulados en Canarias (tabla B.2) | α3, A2, B2, C2 | 4 |
| Niveles de severidad climática de invierno (la letra) | α, A, B, C, D, E — α solo en Canarias, E la más fría | 6 |
| Niveles de severidad climática de verano (el número) | 1, 2, 3, 4 | 4 |
| Zonas que cubre la tabla de horas y salto térmico de nuestra calculadora | A3, A4, B3, B4, C1, C2, C3, C4, D1, D2, D3, E1 | 12 de las 20 tabuladas |
El emisor decide a qué temperatura tiene que trabajar la bomba de calor, y esa temperatura decide el rendimiento. Es la elección que más mueve tu factura.
El suelo radiante, los radiadores de baja temperatura, los fancoils y los radiadores convencionales funcionan los cuatro con aerotermia: la incompatibilidad técnica no existe, lo que existe es una diferencia de eficiencia que se paga todos los meses. Cuál te conviene depende de si estás en obra nueva o en reforma, de la altura libre que tengas bajo las puertas y de si necesitas refrigerar en verano — y esa comparación, con las temperaturas de impulsión de los cuatro y el efecto real de cada uno sobre el SCOP, está desarrollada entera en la guía de radiadores o suelo radiante, que es donde toca.
Si estás valorando cambiar de emisor a la vez que instalas el equipo, la calculadora de aerotermia con suelo radiante calcula las dos partes a la vez en lugar de sumar dos resultados independientes, que es el error habitual: sumarlos haría contar dos veces el mismo equipo generador. Y si el emisor va a ser suelo radiante, la guía de aerotermia con suelo radiante explica por qué esa pareja rinde más, con el consumo de una vivienda tipo y los casos en que no compensa.
Instalar aerotermia en España cuesta entre 7.000 € y 16.000 € con calefacción y agua caliente, y entre 13.000 € y 23.000 € con suelo radiante nuevo.
Ese rango no es una estimación nuestra ni la cifra de un competidor: es la intersección razonable de cinco fuentes independientes del sector consultadas el 4 de septiembre de 2026, descartando el mínimo de una de ellas por corresponder a trabajos parciales y el máximo de otra por corresponder a una vivienda de 300 m² con suelo radiante. La potencia asociada va de 4-6 kW en un piso de 70-80 m² a 10-16 kW en un unifamiliar de 200 m². IVA incluido.
Dentro de ese rango, lo que de verdad mueve la cifra son dos cosas: la potencia que necesita tu vivienda —que depende de su demanda térmica real, no de sus metros— y el sistema de emisión que elijas. El desglose completo (qué fuente dice qué, el precio por superficie, qué incluye y qué no cada partida, qué encarece un presupuesto sin que lo veas venir y cómo comparar dos ofertas) está en la página de precio de la aerotermia, que es donde mantenemos actualizada esa investigación.
Sustituir una caldera por aerotermia compensa casi siempre si quemas gasóleo, y depende del emisor que tengas si quemas gas natural. No es la misma decisión.
El motivo es aritmético y se puede comprobar. Con los precios oficiales de Eurostat y del Boletín Petrolero de la Comisión Europea, un kWh útil sale por 0,1038 € con una caldera de gas y por 0,1356 € con una de gasóleo. La aerotermia lo bate en cuanto su SCOP supera 2,27-2,57 frente al gas y 1,74-1,97 frente al gasóleo. Ese margen frente al gasóleo es cómodo; frente al gas natural es estrecho, y quien lo estrecha o lo ensancha son tus radiadores.
Hay además tres cosas que casi nadie te cuenta antes de decidir: qué haces con la caldera vieja y con el depósito, si te conviene mantener el contrato de gas solo para la cocina —el kWh te sube un 44 % si lo haces—, y si merece la pena cambiar cuando el equipo actual todavía funciona. Lo desarrollamos con la cuenta completa y las fuentes a la vista en cambiar la caldera por aerotermia.
A una empresa instaladora habilitada para instalaciones térmicas. Pero hay una segunda habilitación distinta, la de mantenimiento, y quien te instala no la tiene por defecto.
Esa es la parte que casi nadie cuenta y que conviene saber antes de firmar. El RITE trata la instalación y el mantenimiento como dos actividades separadas, cada una con su propia declaración responsable ante la comunidad autónoma. Los requisitos que exige a las dos son en realidad los mismos —no hay un carné distinto ni un seguro mayor—, pero son dos habilitaciones que se piden por separado, y una empresa puede tener una y no la otra.
Importa por dos motivos muy concretos. El primero: la obligación de que tu equipo lo mantenga una empresa habilitada es tuya como titular, no de quien te lo vendió, y la garantía del fabricante no la sustituye. El segundo: se puede comprobar, porque en el registro estatal instaladoras y mantenedoras figuran en secciones distintas.
Qué preguntar antes de firmar, qué puedes verificar tú por tu cuenta y qué no, y quién debe figurar en el certificado de la instalación están en instaladores de aerotermia. Lo que ese instalador tiene que acreditar para poder tocar el equipo —gases fluorados, seguro, carné— está en cómo es la instalación, y las frecuencias de mantenimiento, más arriba en esta misma página.
El RITE exige empresa mantenedora entre 5 y 70 kW. La frecuencia anual es una lectura razonada, no una fila literal, y la inspección periódica no le aplica.
El umbral está en el articulado: el artículo 26.6 del RD 1027/2007 (el RITE) exige empresa mantenedora conforme al Manual de Uso y Mantenimiento entre 5 y 70 kW, y solo por encima de 70 kW obliga además a suscribir contrato. Ese «solo» vale dentro del RITE y conviene no leerlo como una exención general: si tu equipo cae bajo el reglamento de seguridad para instalaciones frigoríficas —el caso de buena parte de los monobloc con R-32 o R-290—, su instrucción IF-20 obliga al titular a tener el mantenimiento contratado también por debajo de 70 kW. Son dos reglamentos distintos que se aplican al mismo aparato. Una aerotermia residencial, de 4 a 16 kW, cae en ese tramo o por debajo.
Aquí viene el matiz que ninguna página del Top 10 recoge, y lo escribimos como lo que es —una lectura razonada de la norma, no una cita literal—: la Tabla 3.1 de la IT 3.3 no tiene ninguna fila llamada «aerotermia» ni «bomba de calor aire-agua para calefacción». La que le corresponde por su función es «Resto instalaciones de calefacción Pn ≤ 70 kW», anual en viviendas. Las de «Bomba de calor para agua caliente sanitaria» se refieren a equipos destinados específicamente a ACS, así que un multitarea puede quedar afectado por más de una fila. Para el caso concreto la palabra la tienen el instalador y la comunidad autónoma.
Se confunde constantemente con otra obligación distinta, la inspección periódica de eficiencia energética. Y esto ya no hace falta apoyarlo en una nota ministerial, porque lo dice el articulado: la IT 4.2.1 somete a inspección los sistemas de calefacción «que cuenten con generadores de calor de potencia útil nominal mayor que 70 kW» y cierra con una frase decisiva para este aparato — «si el sistema de climatización es común para la generación de frío y de calor, como el caso de una bomba de calor, la inspección se realizará según la IT 4.2.2» —, y la IT 4.2.2 fija su umbral en generadores de frío de más de 70 kW. Una aerotermia de vivienda está muy por debajo: si alguien te la vende como obligatoria en tu casa, no lo es.
Al margen del RITE, manipular gases fluorados exige personal certificado según el Reglamento (UE) 2024/573, que deroga al 517/2014 (aún muy presente en buscadores pese a estar derogado: el reglamento nuevo se firmó el 7 de febrero de 2024 y su articulado fecha el 11 de marzo de 2024 como momento de referencia). ¿Y el coste? El sector lo sitúa entre 150 € y 250 € al año, y lo damos con ese encuadre a propósito: no hemos localizado ninguna fuente primaria que lo respalde, solo la cifra que repiten las guías.
| Equipo, tal y como lo nombra la Tabla 3.1 | En viviendas | En el resto de usos |
|---|---|---|
| Resto instalaciones de calefacción Pn ≤ 70 kW | Anual | Anual |
| Aire acondicionado Pn ≤ 12 kW | 4 años | 2 años |
| Aire acondicionado 12 kW < Pn ≤ 70 kW | 2 años | Anual |
| Bomba de calor para agua caliente sanitaria Pn ≤ 12 kW | 4 años | 2 años |
| Bomba de calor para agua caliente sanitaria 12 kW < Pn ≤ 70 kW | 2 años | Anual |
| Calderas murales a gas Pn ≤ 70 kW | 2 años | Anual |
| Instalaciones de potencia superior a 70 kW | Mensual | Mensual |

La deducción del IRPF por eficiencia energética es hoy la única vía estatal aplicable a una vivienda individual, en tres tramos incompatibles entre sí para la misma obra.
Sobre el plazo hay una contradicción activa dentro de la propia Agencia Tributaria, y no la vamos a resolver por nuestra cuenta. Una nota de la AEAT sobre el Real Decreto-ley 7/2026 (BOE de 21/03/2026) prorroga las deducciones hasta el 31/12/2026 en viviendas y el 31/12/2027 en edificios residenciales. Pero sus páginas de campaña, consultadas el 4 de septiembre de 2026, siguen describiendo la deducción del 60 % con obras realizadas «desde el 6 de octubre de 2021 y el 31 de diciembre de 2025» y certificados expedidos «antes del 1 de enero de 2026», y el manual de IRPF 2025 mantiene esa fecha. La prórroga se articuló además por el artículo 14 del RDL 16/2025, y la AEAT ha publicado una nota sobre reales decretos-leyes para 2026 no convalidados: la cadena normativa no ha sido lineal. Confirma la vigencia con la AEAT o con un asesor fiscal — elegir una versión en silencio sería más cómodo de leer y menos honesto.
Las convocatorias estatales directas para particulares están cerradas a nuevas solicitudes en 2026; los programas del PRTR que gestiona el IDAE se dirigen a comunidades de propietarios. Las autonómicas sí las hemos revisado una a una, y el resultado es más crudo de lo que suele contarse: de los 19 territorios de España, solo dos tienen hoy una convocatoria abierta para poner aerotermia en una vivienda particular — Illes Balears, hasta el 28 de febrero de 2027, y el País Vasco, hasta el 30 de septiembre de 2026. El mapa completo, comunidad por comunidad y con el enlace oficial de cada una, está en subvenciones para aerotermia.
Los instaladores de la red Enaro están obligados a aplicar un 3 % de descuento sobre el presupuesto que aceptes aquí: entre 210 y 480 euros en una aerotermia.
Ese rango sale de aplicar el descuento al precio que publicamos en precio de la aerotermia, de 7.000 a 16.000 € con calefacción y agua caliente. No es una promoción con fecha de fin: es una cláusula de las condiciones que acepta cada instalador al entrar en la red, y lo único que la activa es que aceptes la oferta desde el enlace que te enviamos.
El instalador presenta su precio sin tocar y somos nosotros quienes restamos el descuento, para que todas las ofertas se comparen con el mismo criterio. Cómo funciona, qué no cubre y por qué existe está en el descuento Enaro.
Rellenas un único formulario, los instaladores de tu zona preparan su presupuesto sin tener tu teléfono, y solo el que elijas acaba recibiendo tu contacto.
Lo normal cuando dejas tu número en tres webs es que lo primero que llegue sean tres llamadas y lo último, si llega, una cifra. Aquí el orden está invertido a propósito: las ofertas llegan comparadas, y el contacto se libera al final y solo al ganador.
Lo que no vamos a hacer es decirte cuál es «la mejor empresa» de tu zona. Sin ver tu vivienda, un ranking así es una opinión con un patrocinador detrás; lo útil es que compares ofertas reales hechas sobre tus mismos datos.
Un solo formulario con los datos de tu vivienda y lo que quieres hacer. No hay que repetirlo en cada web.
Reciben lo que necesitan para presupuestar, pero no tu teléfono ni tu email. Suben su propuesta a la plataforma.
Un único correo con un enlace propio, y las propuestas unas al lado de otras en vez de sueltas y en tres formatos distintos.
El instalador que elijas recibe tu contacto. Los que no elijas no lo reciben en ningún momento.
Enaro no instala: los instaladores suben su presupuesto a la plataforma y tú los comparas. Tu teléfono no se entrega a nadie hasta que eliges una oferta.
El orden está invertido respecto a lo habitual, y esa es toda la diferencia: cuando dejas tu teléfono en tres webs, lo primero que llega son tres llamadas y lo último, si llega, un número. Antes de eso, la calculadora te da el marco con el que leer las ofertas —qué potencia necesita tu vivienda y qué rendimiento cabe esperar con tu emisor y tu zona—, que es lo que permite detectar un equipo sobredimensionado o una partida que falta.
Una cosa que no te vamos a contar porque hoy no sería cierta: qué criterios de homologación aplicamos a los instaladores. No existe todavía un proceso formal del que podamos presumir, así que preferimos decirlo a inventarnos un sello. Lo que sí puedes comprobar tú mismo es el mecanismo: los presupuestos se envían a través de la plataforma, los comparas en una sola página y tu teléfono no llega a nadie hasta que eliges uno.
Cada página local lleva su propio dato verificado: zona climática o irradiación real, precio de la zona, normativa municipal y ayudas aplicables.
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Depende sobre todo de la zona climática y del emisor, no del fabricante. Nuestra calculadora devuelve valores de entre 2,59 y 4,60: el mínimo es zona E con radiadores convencionales y el máximo zona A con suelo radiante. No existe ninguna tabla oficial de SCOP por zona climática en España, así que la base por zona es un supuesto documentado y el factor por emisor una aproximación sobre una ficha real (Warmium P130 V1: 4,72 en W35 frente a 3,37 en W55). Por debajo de 2,5 la instalación deja de contar como energía renovable.
No, esa obligación no aplica a una vivienda particular. El RD 487/2022 sí exige 60 °C mínimos en el agua almacenada de los acumuladores finales (Anexo III), pero su artículo 3.2 excluye expresamente «las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre y cuando no afecten al ambiente exterior de estos edificios». Los 60 °C del cálculo residencial vienen del CTE DB-HE4, Anejo F, como temperatura de referencia. No significa que dé igual: es una decisión de diseño del instalador. En edificios mixtos o instalaciones que sí afecten al exterior, el real decreto puede aplicar.
Una instalación de entre 5 y 70 kW debe mantenerse por una empresa mantenedora conforme al Manual de Uso y Mantenimiento (artículo 26.6 del RITE). Sobre la periodicidad conviene ser preciso: la Tabla 3.1 de la IT 3.3 no tiene ninguna fila llamada «aerotermia», y asignarla a «Resto instalaciones de calefacción Pn ≤ 70 kW» —anual en viviendas— es una lectura razonada por su función, no una cita literal. La inspección periódica de eficiencia energética es otra obligación y solo aplica por encima de 70 kW. Quien manipule gases fluorados debe estar certificado (Reglamento UE 2024/573).
Funciona, pero rinde menos, y conviene calcularlo en vez de suponerlo. El rendimiento cae cuando baja la temperatura exterior y cuando sube la del agua que el equipo tiene que producir, así que la combinación desfavorable es zona fría más radiadores convencionales antiguos. En nuestro motor, zona climática E con radiadores convencionales da un SCOP de 2,59, apenas por encima del 2,5 que marca el umbral de energía renovable. Ahí, cambiar de emisor o mejorar el aislamiento antes de instalar deja de ser un extra.
Sí: funciona con radiadores convencionales, con radiadores de baja temperatura, con fancoils y con suelo radiante. La incompatibilidad no existe; lo que existe es una diferencia de rendimiento, porque cada emisor obliga al equipo a trabajar a una temperatura de agua distinta. Un radiador dimensionado para una caldera que impulsaba a 70-75 °C emite bastante menos con agua a 50 °C, así que la comprobación se hace estancia por estancia. La comparación completa de los cuatro está en nuestra guía de emisores.
La vía estatal aplicable a una vivienda individual es la deducción del IRPF por eficiencia energética, en tres tramos incompatibles entre sí: 20 % (base máxima 5.000 €), 40 % (7.500 €) y 60 % para rehabilitación de edificio residencial (5.000 €, con límite acumulado de 15.000 €). Exigen certificado energético antes y después y pago bancario. Sobre la fecha límite hay una contradicción activa dentro de la propia AEAT —una nota sobre el RDL 7/2026 prorroga a 31/12/2026 y 31/12/2027, mientras sus páginas de campaña citan el 31/12/2025—, así que confírmala antes de contar con ella.
La demanda de referencia del CTE DB-HE4 (Anejo F) es de 28 litros por persona y día a 60 °C, es decir, unos 112 litros diarios para cuatro personas. El IDAE sitúa los acumuladores habituales de vivienda entre 100 y 300 litros, así que 200 litros es la talla que suele cubrir ese caso con margen. No es una regla fija: lo que decide el volumen es el consumo simultáneo en la hora punta (cuántas duchas a la vez) y no el consumo del día completo, y esa es una decisión de diseño del instalador. Lo importante es que el depósito aparezca en el presupuesto con su volumen escrito, porque va integrado o acoplado al equipo y cambiarlo después no es un ajuste, es otra máquina.
Menos de la que parece: las dos son bombas de calor, la misma máquina termodinámica moviendo calor de un sitio a otro en lugar de fabricarlo. La diferencia está en qué calientan y en qué lo entregan. Un aire acondicionado convencional es aire-aire: transfiere el calor directamente al aire de la habitación a través de un split, y por eso no puede darte agua caliente sanitaria ni alimentar radiadores o suelo radiante. Lo que el sector llama aerotermia es normalmente aire-agua: calienta agua, y con esa agua alimenta el emisor que tengas y el depósito de ACS. Por eso la comparación honesta no es «cuál es mejor», sino qué necesitas que salga del equipo: si solo quieres climatizar habitaciones, un equipo aire-aire puede bastar; si quieres sustituir la caldera y el agua caliente, hace falta aire-agua.
Sí, pero conviene saber que son dos cosas distintas que el sector llama parecido. Una es el aerotermo o bomba de calor de ACS: un aparato compacto con su propio acumulador, pensado para sustituir un termo eléctrico y que no da calefacción; se compra hecho y su precio está en otro orden de magnitud que una instalación completa. La otra es una bomba de calor aire-agua de vivienda configurada solo para agua caliente, que es una instalación con su circuito, y que tiene sentido sobre todo donde la calefacción pesa poco: en la aerotermia en Tenerife es de hecho el escenario más frecuente, y allí explicamos qué cambia en el presupuesto. Enaro trabaja con instaladores que hacen instalaciones completas, así que si lo que buscas es un aerotermo suelto para cambiar el termo, esta plataforma no es tu sitio y preferimos decírtelo antes que hacerte rellenar un formulario.
Depende de tres cosas y por eso no damos un número: los litros del acumulador, la potencia que el equipo dedica al agua caliente y la temperatura de la que parte el depósito. Lo que sí conviene entender es el mecanismo, porque explica la sensación de «tarda mucho»: la mayoría de equipos no calientan agua y casa a la vez —el IDAE lo dice explícitamente, los servicios normalmente no son simultáneos—, así que cuando el depósito pide calor, la calefacción se detiene mientras dura ese ciclo. Un acumulador bien dimensionado hace que eso importe poco, porque casi nunca llegas a vaciarlo: guarda agua ya caliente y el equipo repone poco a poco. Si el agua se acaba a media ducha con frecuencia, el problema no suele ser la velocidad del equipo, sino que el depósito se quedó corto al dimensionarlo.
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