La aerotermia es un sistema de bomba de calor que climatiza la vivienda y produce agua caliente aprovechando la energía del aire exterior. En Barcelona (Zona climática C2 (CTE DB-HE) — inviernos moderados/algo fríos, veranos moderados), es una alternativa real a las calderas de gas o gasóleo. Con Enaro comparas presupuestos reales de instaladores de tu zona, sin coste ni compromiso.
Pedir presupuesto de aerotermia en BarcelonaÚltima actualización: 3 de septiembre de 2026
Una instalación residencial de aerotermia en Barcelona cuesta entre 8.800€ y 12.100€ con IVA incluido, según dos fuentes con precios propios de la ciudad.
Las dos cifras son ajenas: una es un instalador que trabaja en Barcelona y su área metropolitana, la otra una plataforma que publica presupuestos con página dedicada a la ciudad. Publicamos el punto donde ambas se solapan, ni el número suelto de una ni el más favorable de las dos.
Con esas mismas fuentes se pueden separar dos tramos, que es hasta donde llega el detalle que sostienen:
| Fuente | Qué publica para Barcelona | Qué está midiendo |
|---|---|---|
| Cronoshare | Mínimo 8.800€, medio 10.000€, máximo 12.100€ | Lo presupuestado a través de su marketplace, en la ficha que dedica a Barcelona |
| La Casa Sostenible | Desde 9.500€ en 80 m² y desde 10.000€ en 100 m², calefacción y ACS; 11.000€–12.000€ con refrigeración | Instalador que opera en Barcelona ciudad y área metropolitana, con precios por tamaño de vivienda |

Rellenas un único formulario, los instaladores de tu zona preparan su presupuesto sin tener tu teléfono, y solo el que elijas acaba recibiendo tu contacto.
Lo normal cuando dejas tu número en tres webs es que lo primero que llegue sean tres llamadas y lo último, si llega, una cifra. Aquí el orden está invertido a propósito: las ofertas llegan comparadas, y el contacto se libera al final y solo al ganador.
Lo que no vamos a hacer es decirte cuál es «la mejor empresa» de tu zona. Sin ver tu vivienda, un ranking así es una opinión con un patrocinador detrás; lo útil es que compares ofertas reales hechas sobre tus mismos datos.
Un solo formulario con los datos de tu vivienda y lo que quieres hacer. No hay que repetirlo en cada web.
Reciben lo que necesitan para presupuestar, pero no tu teléfono ni tu email. Suben su propuesta a la plataforma.
Un único correo con un enlace propio, y las propuestas unas al lado de otras en vez de sueltas y en tres formatos distintos.
El instalador que elijas recibe tu contacto. Los que no elijas no lo reciben en ningún momento.
Siete de los diez resultados de esta búsqueda son landings comerciales de instaladora o de fabricante, hay un directorio de captación de leads y un local pack de Google Maps inusualmente grande — ocho fichas repartidas en tres bloques. Con esa foto, lo que falta no es otra empresa presentándose: es alguien que ponga varias ofertas juntas.
La calculadora de aerotermia estima antes la potencia orientativa, la inversión y el ahorro anual con los datos reales de tu vivienda, para que no llegues a los presupuestos a ciegas. Y en un piso de Barcelona hay tres puntos que más vale ver contestados por escrito en cada oferta, porque son los que luego acaban en discusión:
En Barcelona la unidad exterior no puede ir en fachada: la ordenanza municipal solo la admite dentro de tu balcón o terraza, sin sobrepasar la altura de la barandilla.
No es una interpretación nuestra. La Ordenança dels Usos del Paisatge Urbà, del Institut Municipal de Paisatge Urbà, prohíbe en su artículo 63.2 instalar el equipo sobre el plano de fachada o sobre barandillas visibles desde la calle que no sean las propias, y exige además que se integre con la solución de cerramiento del lugar donde se ubique. La ubicación preferente según criterio municipal es la cubierta o azotea del edificio; el balcón o la terraza se admiten cuando la cubierta no es técnicamente viable.
El segundo permiso es el de la comunidad, y aquí Barcelona no se parece a Madrid ni a Valencia. Esto es lo que cambia según dónde acabe el equipo:
| Dónde va la unidad exterior | Qué dice la ordenanza municipal | Qué necesitas de la comunidad |
|---|---|---|
| Plano de fachada o barandilla visible desde la calle | No permitido por el artículo 63.2 | No aplica: la ubicación está descartada de partida |
| Cubierta o azotea del edificio | Ubicación preferente según criterio municipal | Es elemento común: hace falta acuerdo de junta por el artículo 553-25 del Código Civil de Cataluña |
| Tu propio balcón o terraza | Permitida si no sobrepasa la barandilla y se armoniza con el cerramiento | Si no afecta a elementos comunes, el trámite suele ser más sencillo, aunque conviene comunicarlo igualmente |

Barcelona es zona climática C2 según el CTE: inviernos moderados y veranos moderados, un perfil intermedio en el que un equipo de aerotermia rinde bien todo el año.
Esa clasificación no es una etiqueta vaga, resume la severidad térmica de la zona y es el punto de partida técnico para dimensionar cualquier instalación de climatización. Para Barcelona municipio, a 13 m sobre el nivel del mar, la temperatura de diseño de invierno es de 2,7 °C (percentil 99) y la de verano de 30 °C (percentil 1). Es un invierno algo más frío que el de Valencia, que es B3, y bastante más suave que el de Madrid, que es D3.
Hay una segunda particularidad de Barcelona que condiciona más el proyecto que el clima: aquí la vivienda es abrumadoramente piso en edificio plurifamiliar, no unifamiliar. No publicamos el porcentaje exacto porque no pudimos extraerlo de una fuente primaria —las tablas censales de Idescat y del INE no devuelven los valores sin selección manual—, así que lo dejamos como lo que es: un hecho estructural de la ciudad, no una estadística con decimales. Lo que sí implica es concreto: el proyecto rara vez se decide en un jardín, se decide en un balcón, una terraza o una cubierta compartida.
La aerotermia funciona con los dos: con suelo radiante rinde más por trabajar a menor temperatura de impulsión, y hay equipos de alta temperatura compatibles con los radiadores ya instalados.
En los pisos reformados del Eixample y de otros barrios centrales, esa segunda opción es la habitual, precisamente porque levantar el pavimento de toda la vivienda es una obra de otra magnitud. Cuál conviene depende de tu vivienda concreta, y la comparación completa de las dos vías está en aerotermia con radiadores o suelo radiante.

Hoy no hay convocatoria autonómica abierta: el programa del ICAEN que incluía la aerotermia cerró el plazo de nuevas solicitudes el 31 de diciembre de 2023.
Ese programa sí contemplaba expresamente la aerotermia —salvo las tecnologías aire-aire— para climatización y agua caliente en vivienda, pero lo que sigue vivo hasta el 30 de junio de 2026 es el plazo de ejecución y justificación de los expedientes ya concedidos, no un plazo para pedir nada nuevo. Si ves anunciada esa fecha como si fuera un plazo de solicitud, no lo es.
Hay además un programa municipal que no podemos ni confirmar ni descartar, y preferimos decirlo así: al Consorci de l'Habitatge de Barcelona se le atribuyen en fuentes secundarias ayudas a la rehabilitación energética de hasta 6.000€ por vivienda, pero no hemos podido verificar con fuente primaria si sigue abierto en 2026 ni si la aerotermia está entre sus actuaciones subvencionables. La página oficial del Consorci devolvió error y la ficha del ICAEN sobre ese programa solo mostraba contenido de 2017. Merece una llamada antes de darlo por hecho.
Lo que sí existe con alcance nacional, y por tanto no es propio de Barcelona:
Una bomba de calor extrae la energía del aire exterior y la concentra para calentar la vivienda y el agua caliente, sin quemar ningún combustible dentro de casa.
El funcionamiento, el rendimiento y el mantenimiento obligatorio están desarrollados en aerotermia. Lo que en Barcelona conviene traer aquí es el reparto físico del equipo, porque en un piso el espacio manda sobre casi todo lo demás:
La aerotermia no quema combustible dentro de la vivienda: no necesita conducto de evacuación de gases ni depósito, y su coste de uso depende del precio de la electricidad.
Eso hace que compense antes cuanto más cara sea la energía que sustituyes. Es especialmente ventajosa frente a gasóleo, butano o propano y frente a calefacción eléctrica por resistencia, y menos inmediata frente al gas natural, donde el ahorro depende más de la tarifa eléctrica que tengas contratada. Pesan también el aislamiento de la vivienda —una mal aislada necesita más potencia y tarda más en amortizar— y cuántos años vayas a seguir viviendo en ella. La metodología de precio y amortización, con el desglose por partidas, está en cuánto cuesta instalar aerotermia.
Sí: la fotovoltaica genera la electricidad que la bomba de calor va a consumir, de modo que producirla en el propio edificio rebaja el coste de tenerla funcionando.
En un bloque de vecinos la cubierta rara vez es tuya en exclusiva, así que las dos no solo se dimensionan por separado: se tramitan por caminos distintos. El punto de partida del lado solar es placas solares, la cuenta de ambas a la vez está en aerotermia con placas solares, y para estimarla con tus datos, la calculadora de aerotermia con placas solares.
Las otras dos piezas del mismo puzle en esta ciudad: qué se puede poner en una cubierta compartida está en placas solares en Barcelona, y si el suelo radiante cabe en un piso antiguo sin perder la cédula de habitabilidad, en suelo radiante en Barcelona.
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Una bomba de calor. Capta la energía que hay en el aire exterior y la transfiere al interior para calefacción y agua caliente, y en muchos equipos también para refrigerar en verano. Sin combustión no hay humos que evacuar ni combustible que almacenar, lo que en un piso resuelve además un problema de espacio. El detalle técnico está en aerotermia.
Sí. Barcelona es zona climática C2 (CTE) — inviernos moderados, algo más fríos que Valencia (B3) pero bastante más suaves que el interior peninsular, y veranos moderados. Es un perfil intermedio en el que los equipos de aerotermia rinden bien todo el año, aunque el dimensionamiento correcto siempre depende de la vivienda concreta.
Si la instalación afecta a elementos comunes del edificio (fachada, cubierta compartida, patio de manzana), sí. En Cataluña esto se rige por el Código Civil Catalán (no por la LPH estatal): el artículo 553-25 CCCat exige mayoría simple de los propietarios asistentes a la junta, que representen a su vez mayoría simple de las cuotas de participación. Si la unidad exterior queda dentro de tu propio balcón o terraza sin afectar a elementos comunes, el trámite suele ser más sencillo, aunque conviene comunicarlo igualmente a la comunidad.
La Ordenança dels Usos del Paisatge Urbà de Barcelona (art. 63.2) prohíbe instalarla sobre el plano de fachada o sobre la barandilla visible desde la calle, pero sí permite colocarla dentro del propio balcón o terraza, sin sobrepasar la altura de la barandilla y armonizada con el cerramiento. El Ayuntamiento prioriza la cubierta o azotea del edificio cuando es técnicamente viable, y reserva el balcón o la terraza para cuando no lo es.
Los equipos actuales trabajan con niveles de ruido bajos en operación normal, pero en un balcón o terraza cercanos a la vivienda del vecino, la ubicación y los apoyos antivibración importan tanto como la potencia del equipo. No hemos podido verificar una ordenanza municipal específica de Barcelona con un límite de decibelios propio para unidades exteriores de climatización — rige la normativa general de contaminación acústica aplicable a cualquier instalación en zona residencial. Por eso es un factor a valorar junto con el instalador antes de decidir dónde colocar la unidad exterior, especialmente en edificios densos como los del Eixample o Gràcia.
Entre 8.800€ y 12.100€ según datos reales de un instalador de la zona y una plataforma de presupuestos: desde 8.800€-10.000€ para una instalación estándar de calefacción y ACS, hasta 11.000€-12.100€ si se añade refrigeración. Lo que mueve la cifra dentro de esa horquilla es la potencia que pide la vivienda, los emisores que ya haya y dónde pueda ir la unidad exterior — tres variables que solo se cierran viendo el piso, y por eso lo útil es tener varias ofertas delante en lugar de una media.
No existe una cifra única: el gasto mensual depende del consumo real de calefacción y ACS de tu vivienda, del rendimiento del equipo (su SCOP: cuanta más energía térmica entrega por cada kWh eléctrico consumido, menor factura), del aislamiento y de la tarifa eléctrica contratada. No damos una media porque para Barcelona no disponemos todavía de consumos medidos en viviendas con aerotermia — la calculadora sí estima ese gasto partiendo de los datos de tu propia casa, y comparar presupuestos reales es el paso siguiente para tener una cifra fiable.
Compensa más cuanto más caro sea lo que dejas de gastar: la ventaja es clara frente a gasóleo, butano/propano o calefacción eléctrica por resistencia, y bastante menos inmediata frente al gas natural, donde el resultado depende sobre todo de la tarifa eléctrica que tengas. Pesan también el aislamiento —una vivienda que pierde calor exige más potencia y alarga la amortización— y cuántos años piensas seguir viviendo ahí. No damos un número de años porque cambia con cada vivienda; la calculadora lo estima con tus datos.
Ninguna abierta. El programa del ICAEN que incluía la aerotermia cerró el plazo de nuevas solicitudes el 31 de diciembre de 2023, y lo que sigue vivo es únicamente el plazo de justificación de expedientes ya concedidos — si lo ves anunciado como si fuera un plazo para pedir, no lo es. Fuera de Cataluña quedan la deducción estatal del IRPF por eficiencia energética y los Certificados de Ahorro Energético, ambos con importes que cambian por convocatoria; los tienes con fuente y fecha en subvenciones para aerotermia.
Con los dos, aunque no rinde igual. El agua más caliente que exigen los radiadores le cuesta más al equipo que la temperatura baja del suelo radiante, y por eso existen los modelos de alta temperatura: para reformas de pisos como los del Eixample, donde levantar el pavimento de toda la vivienda es una obra de otra magnitud. Las dos vías, comparadas, están en aerotermia con radiadores o suelo radiante.
Depende de más factores que solo los metros cuadrados: el aislamiento de la vivienda, la zona climática (Barcelona es C2), la orientación, la altura de techo y si necesitas también refrigeración o solo calefacción y ACS. Por eso una cifra genérica de kW por m² puede sobre o infra-dimensionar el equipo — la calculadora de aerotermia da una potencia orientativa a partir de esos datos, y el número definitivo sale del estudio técnico que haga el instalador en tu casa.
No hay una cifra única aplicable a todos los equipos: la vida útil depende sobre todo del mantenimiento periódico del circuito de refrigerante —obligatorio por el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados— y del uso que se le dé. La garantía y la vida útil orientativa las indica el fabricante en la ficha técnica de cada modelo concreto; es un dato que puedes pedir directamente al comparar presupuestos.
Los más habituales no vienen del equipo sino de cómo se instala: una potencia mal calculada para la vivienda, una unidad exterior montada sin los apoyos antivibratorios que pide un balcón de piso, o un circuito de refrigerante al que no se le hace el mantenimiento que exige el Reglamento (UE) 2024/573. Un estudio técnico previo y un instalador certificado recortan buena parte de ese riesgo.
Tres desventajas reales, no genéricas: la inversión inicial es mayor que la de una caldera de gas equivalente; necesita espacio para la unidad exterior, un reto real en pisos con balcón o terraza reducidos, donde además aplica la normativa municipal explicada más arriba; y el coste de uso depende del precio de la electricidad en vez del gas, así que el ahorro no está garantizado en todos los casos. En edificios antiguos con radiadores de alta temperatura ya instalados, conviene además evaluar si conviene un equipo de aerotermia de alta temperatura o cambiar los emisores.
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